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domingo, 18 de enero de 2009
Nieve en la Catedral de León
viernes, 16 de enero de 2009
Recuperando forma
lunes, 12 de enero de 2009
Finde volviendo a correr
sábado, 10 de enero de 2009
Lopez de bega
LOPEZ DE BEGA
Ayer volví a sufrir una pesadilla: soñé que estaba corrigiendo ejercicios de la segunda evaluación. Se trataba de una prueba objetiva, antes llamada examen, sobre Don Quijote. La rutina de costumbre: aciertos, desconciertos, poca variación con lo ya observado en el aula. Pero allí estaba, aguardando para ponerme a prueba, el trabajo de cierto alumno, cuyo rendimiento a lo largo del trimestre aún no me había permitido formarme una idea cabal acerca de sus méritos.
Había yo planteado la primera cuestión, antes llamada pregunta, en los siguientes términos: Escribe el nombre del autor de Don Quijote. Me pareció un comienzo satisfactorio, suficiente para que fuesen entrando en calor y ganando en confianza mis educandos, antes de interrogarlos sobre arduas figuras textuales. Pero allí estaba, acechándome como el guarda al furtivo, la tremenda respuesta de mi alumno: Lopezdebega. No lo dudé un instante: taché la contestación y escribí “MD” en el margen, con trazo firme. Todo el mundo sabe que Don Quijote es obra de Cervantes. Además, escribir, Lope de Vega de aquella forma que el chaval lo había escrito mostraba un absoluto desconocimiento de lo más elemental de la Literatura y aún de la Ortografía.
Pero, entre las brumas de mi pesadilla, vi cómo sobrevolaban mi cabeza, BOEs, Disposiciones Transitorias del Ministerio, Circulares, Recomendaciones del Gabinete de Orientación, Actas de la Comisión de Coordinación Pedagógica, Amenazas de la Asociación de Padres... y comencé a dudar. El alumno parecía errar el concepto, sí. Pero eso de que Cervantes escribió el Quijote no deja de ser un acuerdo transitorio entre académicos y otros estudiosos. ¿Acaso sabemos con exactitud cuántas de las obras atribuidas a Shakespeare le pertenecen a ciencia cierta? ¿Existió Homero con carne de mortal? ¿Era Cervantes judío o bujarrón? ¿Sabemos siquiera qué día nació? ¿Qué sorpresas no nos depararán futuros estudios cervantinos? De modo que, ojo, no deduzcamos, así por las buenas, que el muchacho yerra en el apartado conceptual. Y mucho en el procedimental: el alumno contestó a la pregunta, escribió, incluso tuvo que leer o, al menos, escuchar en clase para llegar a la conclusión Lopezdebega. Es más: Lope de Vega y Cervantes fueron coetáneos, lo cual demuestra el poder asociativo del chaval respecto de los periodos históricos. No hablemos de ortografía: bien sabido es que el propio Cervantes llegó a firmar Cerbantes. Y ya la voz de García Márquez en la tinieblas de mi pesadilla: “No a la ortografíaaaa...!” Ni hablemos tampoco del terreno actitudinal: aquel chico había asistido al examen, se había sentado al pupitre, no me había insultado, ni siquiera mirado con repugnancia. ¿No revela tal comportamiento una disposición positiva ante el mundo de la educación? ¿Acaso debería medirlo por el mismo rasero que a aquellos que acuden a mis enseñanzas bajo el efecto de alcoholes o psicotrópicos, o que no acuden, incluso, prefiriéndome en favor de las máquinas tragaperras y el naipe?
Taché el “MD” y escribí al lado “Suficiente”. Pero de las oscuridades somnolientes surgían de nuevo Resúmenes de las Sesiones del Consejo Escolar, Emanaciones Dispositivas de la Jefatura de Departamento, Conminaciones de la Inspección de Enseñanza Secundaria, Contenidos Mínimos, Adaptaciones Curriculares... y seguí dudando. ¿A qué abismos abyectos se vería abocado mi alumno con tan exigua calificación? ¿No engendraría en él acaso un odio cerval a la literatura, capaz de arrojarle en brazos de la desobediencia a los mayores, el desprecio a las instituciones y quién sabe si al crimen? ¿Cuántas horas no habría invertido en el estudio del barroco, privándose de esparcimientos deportivos o del cultivo del amor adolescente? Taché de nuevo y escribí: “Notable”. Lopezdebega, notable. Un sueño reparador siguió a la pesadilla. Había cumplido con mi deber docente.
Francisco García Pérez.
Publicado en La nueva España.
9-4-1998.
miércoles, 7 de enero de 2009
I Carrera del Año y Punto
Me hacía mucha ilusión esta carrera, primera del año 2009,
organizada por "A Correr que son dos días"
y primera actividad en las instalaciones de ActiEd León,
Centro de Actividades Educativas en Golpejar de la Sobarriba (León).
Aunque "A Correr que son dos días" ya había organizado una carrera el pasado mes de agosto, ésta contaba con un mayor número de participantes, por lo que decidimos marcar el recorrido para que nadie se perdiera.
Otra novedad de esta carrera fue que sólo 7 de los 19 participantes nos conocíamos, por lo que la preocupación porque todo saliera bien era mayor.
Al final, como no se admiten reclamaciones, podemos decir que "todo salió bien", jejeje,
y ya estamos proyectando la siguiente, así que al menos la organización tiene ganas de más :-)
Saludos a tod@s,
y tb a los que estando convocados no pudísteis venir,
para la próxima os esperamos :-)
jueves, 1 de enero de 2009
Resumen Navideño, por Julieta
XII San Silvestre Ciudad de León
Quién me iba a decir a mi que el último día del año iba a salir en la portada del periódico local, y con motivo de ¡una carrera! jejeje. Me voy partiendo de risa porque mi madre se pegó un sprint bestial en la salida y tuve que acelerar a tope para pillarla, jajaja, a gritos de "mamáaaaa, no corras tanto... pero ¿qué haces esprintando?"
Le dedico esta entrada a ella, MI MADRE, que también corrió la San Silvestre de León, y lo hizo como una campeona, después de pasar un gripazo impresionante que la tumbó en la cama una semana. Ahí la tenéis en la foto.
Y aquí en la linea de salida, peleándose la tía por la primera fila, que para eso se colocó ¡cuarenta minutos antes! de la hora, jajaja. Todo intento de convencerla para salir más atrás fue vano, y los cuarenta minutos pelando frío (sin estirar ni calentar, ni ná, "bah, ¿pa qué?, ah, bueno, yo no hago eso", afirmaba al primer intento de estirar los cuádriceps)
Por la plaza de la Inmaculada, también llamada "Circular"
A la derecha vemos que lleva 13 minutos de carrera. Me encantaba verla tan bien, sobre todo después de que el jueves en un entreno por el río quisiera dar la vuelta a los 6 minutos porque "es que me falta otro tanto y si no me quedo sin fuerzas"
Por la Plaza de Santo Domingo, centro de la capital leonesa.
Llegando a la plaza de Guzmán. Al fondo cruzaremos el Puente de los leones, daremos la última curva y cuesta abajo hasta el Palacio de los Deportes y meta.

Rodeando el Palacio de los Deportes, última curva antes de la meta
Para no salir a correr más que en las San silvestres anuales, la verdad es que está genial, jeje. Y lo gracioso es que ni suda, ni se sofoca, ni casi se despeina. Jobar, mamá, si entrenaras... Eso sí, ella aplica una adaptación particular del método Galloway: "yo cuando me canso, paro, voy andando un rato y cuando me recupero, vuelvo a correr"
:-)




