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lunes, 9 de noviembre de 2009

¿Quién se atreve a otro juego?

Visto el nivel de juego en la anterior propuesta,
y a falta de grandes crónicas debido a mis lamentables entrenos
(mejoraré, I promise, y cuando así sea lo cuento, I promise too)
ya veo que hay gente que se lo curra mucho en google, así que propongo un nuevo juego de pesquisas, esta vez espero que más difícil para tod@s
(no sólo para los de León),
así que ahí va:
¿Dónde corrí el domingo?
(toma ya)
(flipando, ¿eh?)
(pues ahí queda eso)
Mañana, si alquien juega, contesto sí o no a las preguntas planteadas.
;-)

viernes, 6 de noviembre de 2009

GAME OVER: ALCALÁ DE HENARES

Tras las últimas pistas, mi enhorabuena a los premiados (ver comentarios en entrada anterior) y a todos los participantes.
Os dejo unas fotos más de regalo:






Tras el recorrido que habéis visto, acabo en esta pista de atletismo, corriendo por la calle 6.
En la 1 suele haber vallas, que no me motivan en absoluto, así que corro por la calle más exterior.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Pistas 3, 4, 5, 6 y 7

Reconozco que no estoy dando pistas reveladoras, pero si las dijera tan pronto se acabaría el juego en seguida, así que habrá que dar "rodeos"...
A Pablo en respuesta a su comentario en la entrada anterior ya le aclaré lo siguiente:
Pista 3: Está en la Comunidad de Madrid.
Pista 4: No es Leganés.
Pista 5: Está cerca de una de las ciudades que aparecen en la tabla de producción de sandías que aporta (hay gente que se lo curra eh ;-))


Pista 6: Un recorrido que hago corriendo: desde la acera junto a un polideportivo, por este paseo me encuentro una piscina municipal a la derecha y un pabellón de deportes a la izquierda (se ve en la fotografía)

Pista 7: Al final de dicho paseo hay una ermita a mano izquierda (no puedo decir el nombre por razones obvias) y este paseo en frente, mini-zona de ejercicios, pero que continúa paralelo a UN RÍO (mega pista, eh, con esto se descartan unas cuantas poblaciones :-))
Al fondo, pequeños montes que aún no he descubierto sus cotas ni nombres, pero me gusta mucho ver.

Peces tiene el río. Los he oído algunas veces y otras incluso hay pescadores.


El río hace aquí una pequeña L, de modo que este caminito va paralelo a él y al fondo, donde veis los árboles más verdes, hay que girar a la izquierda si no queremos caer en él.
Estoy contenta con este recorrido para correr. Lo único preocupante es que a partir de este punto está bastante solitario y hay una verja infranqueable a la izquierda y el río a la derecha, por lo que ante cualquier eventualidad sólo puedes correr hacia adelante o hacia atrás.
Pero estoy investigando nuevos recorridos, de los que daré buena cuenta, cómo no :-)
Bueno, espero que al menos os gusten las fotos.
¡Saludos!
Por cierto, se admiten preguntas, pero sólo para responder "sí" o "no" ;-)


miércoles, 4 de noviembre de 2009

Pista 2

Qué bueno que no lo habéis acertado, así os envío más fotos:

Esta es la primera escultura con la me topé camino del trabajo.
Me sorprendió el motivo, y deduje que aquí hay ¿sandías?
(es una rodaja de sandía, sí, con pepitas y todo)
Aquí empieza un paseo de esculturas muy chulo. Os dejo un par de ellas.

Va paralelo a una muralla de ladrillo y piedra que rodea el centro histórico.

domingo, 2 de agosto de 2009

8 km. El Arenal I: pre-carrrera

Sábado, 25 de julio de 2009

El Arenal (Ávila)

Una semana después de haber admirado estos parajes, y tras conocer que tan sólo tres días después de la carrera iba a haber un incendio importante en la zona, aún se encoge un poquillo el corazón al pensarlo.


Llegamos a El Arenal por la mañana hacia el mediodía, y lo primero que hicimos fue parar en la cooperativa y encargar varias cajas de cerezas. Interesantes explicaciones de cómo se recogen, cómo las seleccionan, las miden, las colocan en cajas... y una degustación de tres tipos diferentes de ellas que hizo imposible resistirse... mmmm, recién recolectadas están impresionantes, de verdad, es "otra fruta", sin duda.

Con la emoción de las cerezas, casi se me oldivaba que podíamos recoger ya el dorsal, así que nos dirigimos al mismo sitio del año pasado, y los retiramos. Cuando nos dieron las entradas para la piscina casi me olvido que teníamos previsto ir a conocer Guisando, pueblo que nos habían recomendado visitar, así que guardé otra vez la entrada de la piscina por si daba tiempo luego...
Vamos a Guisando, que al parecer tiene muchas cosas que ver y decidimos ir a las piscinas naturales más famosas de por allí, al lado de un camping en la zona más alta del pueblo, a las faldas de algunos montes de Gredos. Bueno, más que piscinas, son pozas, pero sí es cierto que es un paraje muy bonito, aunque este sábado de julio estaba bastante lleno de bañistas del camping. Parece que cubre en la zona central, y hay espacio para nadar y todo, así que, con la mente en el triatlón y las ganas de un bañito, allá que meto... los pies y media vuelta... ¡Dios, qué fríiiiiiiaaaa! Imaginaba que recién llegada de Santa Pola notaría la diferencia de temperatura en el agua, pero estoooo, uuuuuf, esto no es una temperatura diferente, esto es OTRO MUNDO. Me recordó a la niñez en los ríos leoneses tipo Esla o el Cantábrico asturiano, pero PEOR. También me acordé de Pirineos, y algún que otro lago con nieve alrededor, pero nono, tampoco. Intenté reponerme del susto pensando estas cosillas, que si ya me había metido en otros sitios aquí también podría, que si los demás lo hacían yo podría hacerlo también... y saltó la alarma cuando pensé en el triatlón: ospiiiii, que la temperatura del agua también puede estar fresquita, jejeje, y no podré parar a todos y decir: "un momento, que yo me meto poco a poco..." Empecé a preocuparme por el asunto y después de un rato de cotilleos y comentarios varios con Pedrín, decido intentarlo de nuevo. Qué digo intentarlo, si vuelvo la segunda vez me meto sí o sí. Así que voy para allá, pies, tobillos y la sensación esa de corte-navaja a media pierna con cosquilleo que sube hasta la nuca, al tiempo que "mi otro yo" dice: "no pares, sigue, como si nada", y "mi yo" intenta disimular y enderezar el cuerpo que se retuerce, pensando: "jdr., esto va en serio, qué fría está, su p. m., cómo puede ser esto posible, dios, disimula, disimula, que estos niños se van a descjnr al verme pasar...". Así voy avanzando, lentamente, como si ese fuera mi ritmo de paseo deseado... hasta que llega la hora de la verdad: la cintura. Uy, uy, uy... empiezo a dar muestras evidentes de que aquello está frío de verdad: el típico movimiento con las manos sumergidas formando semicírculos, removiendo el agua como si ello hiciera que calentara... (lo hace más gente, que me he fijado...), miradas asesinas a niños que juguetean cerca, por si alguna micro-gota te toca la mitad del cuerpo seca y hace que tiembles haciendo un giro brusco, pierdas el equilibrio, caigas a lo bestia y te dé el síncope ya... Nada de disimulos, venga, a remojarnos poco a poco los brazos, la nuca, la cara... como cuando éramos pequeños, venga... ni por esas. Sí está helada, sí. En esto que miro a mi derecha y veo a un chico que abulta el doble que yo, piel blanquita, bañador playero recién estrenado... y por las caras y su forma de avanzar noto que tenemos algo en común... efectivamente, nos miramos y no tarda en comentar: "ufff, qué fría está ¿no?", "Hombre, por fin alguien sincero, no soy la única, vaya, me alegro, al menos...".
Miro a Pedrín, fuera del agua, mirando en derredor, pienso que aburrido de mi tardanza, así que, venga, no vamos a hacerle esperar, vamos a meternos YA. Una, dos y... YA. No sé por qué esta sensación de que se te corta la respiración y te tienes que salir inmediatamente. Ná, venga otra vez.. lo mismo. Está helada. Recuerdo el Esla, cuando mi madre gritaba: "está que corta". Ahora entiendo la expresión con mente de adulto. Es que corta la respiración, qué bárbaro, y eso que estamos en julio, si llegamos a estar en marzo... Después de tres o cuatro intentos por fin consigo nadar seguido pudiendo respirar al mismo tiempo... así que ahora sí que sí, vamos a remojarnos un ratillo. Baño fresquito donde los haya, agua limpia, eso sí, pero con la sombra del triatlón escapándose como una cometa cuya cuerda se desliza entre los dedos. Pienso: "así no podemos empezar un triatlón, está claro". En fin, mejor verlo antes que no en el primero...
Comemos a la orilla de otras pozas más tranquilas, y bajamos al coche, nos despistamos un pelín, y para El Arenal. Al final no vemos Guisando, pero otra sombra acecha: el aparcamiento. Recuerdo el año pasado cómo se puso el pueblo de coches, y la suerte que tuvimos al llegar a la hora de comer y tener sitio... y cómo estaba el pueblo y las carreteras de acceso una hora más tarde... Efectivamente, llegamos al Arenal hora y media antes del comienzo de la carrera y ¡oh, infierno! mejor no recordar las vueltas, las cuestas y los líos para estacionar. Hubo algún momento en el que llegué a decir: "pues que llamen a la grúa, si quieren, yo por ahí no me meto", y luego dicen de Madrid... En fin. Como para moverlo de donde conseguí meterlo...
Vamos a las piscinas naturales de El Arenal (ya no hay tiempo para ir a las otras) y a falta de unos 40 minutos de la carrera nos llama Espirulina para decirnos que están de camino. Les advierto que aparquen en la carretera, en el primer sitio que puedan, de lo contrario será imposible y me pregunto si llegarán a tiempo...

viernes, 8 de mayo de 2009

Regreso al metro II: por la tarde

Por la tarde, el ambiente en el metro cambia radicalmente y podemos encontrar, además de los "viajantes" y/0 "viajeros" mencionados en el capítulo anterior, los siguientes:


1. Parejas que se cogen de la mano, se hablan, se acarician y/o se besan.


2. Niños/as que juegan a no caerse sin sujetarse. Especialmente divertido en los trenes tipo "oruga", unidos sin puerta mediante un sistema de acordeón cuyo suelo se desplaza adaptándose al trazado de la vía.


3. Estudiantes de apuntes, hacedores de "deberes", subrayadores, correctores de exámenes o hacedores de tests de auto-escuelas.


4. Comedores de fruta, galletas, chocolate...


5. Charladores con acompañantes, desconocidos o interlocutores telefónicos.


6. Comentaristas de las lecturas del viajero/a de al lado, entablando así nuevas relaciones sociales.


7. Revisoras/es de las compras realizadas. El último ejemplo, hace dos domingos, unos bonitos zapatos de charol color rosa-chicle.


8. Sprinters al comprobar que se han pasado de estación. Mi caso ahora mismo.


Para que luego digan que viajar en metro es un rollo... ;-)

viernes, 17 de abril de 2009

Regreso al metro I

Regreso al inicio de los días a las 6 de la mañana, acompañadísima a las 7 camino del trabajo recordando cuando salía en León a esas horas para ir en coche y casi aba miedo, con la ciudad dormida aún y donde siempre queda algo más para el amanecer.


Regreso a los viajes en metro en silencio a esas horas y observo a los "viajantes" y "viajeros", durmientes, lectores, "despertantes", revisores de agendas y "auditores" con cascos...


Regreso a las miradas calladas, a los saludos mudos, a los "buscadores de asientos". Los extremos siguen siendo los primeros en ocuparse.


Y la mayoría seguimos un comportamiento similar, en el mismo orden:

1º- Entrar al vagón.

2º- Mirar alrededor como, ubicándonos, comprobando que todo está en su sitio. Parecemos gatos inspeccionando el terreno, el próximo habitáculo de nuestras vidas en los siguientes minutos. ¿Será por eso lo de los "gatos", que no nacen sino se hacen? ;-).

3º- Al cabo de unos 10" cada cual pasa a su siguiente actividad "metril", a elegir:

1. Escudriñar a los compañeros de viaje.

2. Sumirse en sus pensamientos, con la mirada perdida en algún punto, normalmente el suelo.

3. Leer, o bien el libro de la semana o del mes (dependiendo del grosor del mismo), o el periódico, normalmente uno de los gratuitos, que es muy cómodo de llevar y fácil de compartir.
4. Escuchar música, algunos a un volumen escandalosamente elevado. El otro día me tuve que cambiar de asiento, tras la sorpresa sin dar crédito de la capacidad del chico que tenía al lado para aguantar ese volumen de música tecno y encima ¡dando cabezadas!. Se oía en todo el vagón.
5. Consultar el móvil, pda, agendas, papeles.
6. Ordenar el bolso, mochila o maletín.
7. Maquillarse o limarse las uñas (infrecuente, pero prometo que lo he visto).
8. Dormir, dar cabezadas e incluso regalar algún ronquido.
9. Hablar, aunque a primera hora el silencio impera.
10. Cotillear al de al lado lo que lee o escribe, incluyendo al que tengo ahora mismo a mi izquierda. Se demuestra que el ser humano es curioso por naturaleza y, bueno, la curiosidad dicen que es, al fin y al cabo, una de las bases de la ciencia, ¿no?. (Ahora me pregunto si el de mi izquierda alcanza a leer esto o si aparta y aleja la vista sólo para disimular o simplemente le está resultando aburrida la lectura...).
Con todo, llego a mi última conexión en metro, me quedan cuatro paradas en la tercera linea que tomo hoy y saldré a la calle de nuevo, 48´09´´ más tarde que cuando salí de casa, un poco más despierta y con la satisfacción de haber escrito un ratito, de haber conectado los tres trenes sin esperas y de haber comprobado que todo sigue su curso, en su sitio, apacible y callado, como la mayoría de los viajeros a estas horas tan tempranas, algunos aún con los ojitos cerrados, cabeza a ritmo del tren y manos cruzadas sobre el regazo.
¿Habéis descansado alguna vez mirando a alguien dormir?
Pues algo así.
Feliz fin de semana :-))