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domingo, 4 de octubre de 2009

Mi bici de ciudad

A petición de algunos lectores, os pongo unas fotos de la bici que uso para ir a trabajar ahora.
(Pablo, espero que te sea últil)
Este es el cierre que permite plegar la bici por la mitad.

Éste es el que pliega el manillar, muy útil y práctico en el tren sobre todo.
Es el que más utilizo, junto con los pedales.


Sillín que baja por completo o se quita.

Pedal plegable, muy útil para no tropezar en los tránsitos,
torniquetes y transporte al subir y bajar del tren.
Es muy sencillo de plegar, porque sólo es apretar una lengüeta y girarlo.
Parece que no tiene importancia, pero realmente se nota que la bici ocupa mucho menos espacio por los lados.
Como véis, doblando el manillar y metiendo un poco la rueda entre un asiento lateral y la espalda del siguiente ocupa sólo el espacio de un viajero, pues yo me puedo sentar donde está la mochila y aún queda otro libre. Es decir, que si el tren va lleno, puedo ceder el asiento de la mochila y mi bici sólo ocupa mi asiento.
Y ello sin plegarla del todo.

Y, como se puede observar, queda sitio de sobra en el pasillo para pasar.
¿mola?
;-)
Nota: si estáis pensando en compraros una, me han dicho que una de las cosas más importantes es que tenga buenos cierres, pues es por donde suelen fallar. Las típicas ofertas de los centros comerciales no son recomendables porque los cierres y los cambios suelen ser bastante malillos. Y, respecto a los cambios, sin duda, CON marchas, es algo muy práctico también en la ciudad. ¡Y Madrid tiene cuestas por todas partes!



miércoles, 30 de septiembre de 2009

De "salvabrazos" por los trenes

Ayer casi me da algo, esto de ir con la bici en el tren tiene que a veces no tienes sitio y te quedas a la puerta del último vagón, para no molestar a nadie... y salvar algún que otro brazo.
Pues ya sabéis lo que pasa cuando pita el tren y se cierran las puertas... que siempre hay alguien que se empeña en entrar... ¡mientras se están cerrando las puertas! Y ayer me quedé boquiabierta al ver a una chica entre las dos puertas. Tuve que tirarle del brazo (el derecho) y el cuerpo para ayudarla a entrar del todo. Pensé que con eso sería suficiente, pero el otro brazo (el izquierdo) se quedó fuera. El tren estaba ya a punto de arrancar, así que pensé, "ospi, si arranca igual esta chica se queda sin brazo". Así que en cuestión de segundos tuve que tomar la decisión: buscar cualquier palanca de emergencia posible. Vi dos: "emergencia" y "desbloqueo de puertas", ésta más cercana. Levanto la tapa, veo una palanca y a pesar de mi inutilidad para la técnica, la muevo para el único sitio que giraba (sentido antihorario). Bueno, la verdad es que la moví para todas partes, a lo bestia, venga, mira que si presencio cómo esta chica se descuajaringa el brazo... y ¡magia! funcionó, las puertas se abrieron y la chica pudo entrar.
Eso sí, el tren tuvo un retraso de 20 minutos, no sé si por ese motivo o no. Lo cierto es que las puertas quedaban semiabiertas a la distancia que las dejamos (hubo gente que incluso se metió entre el hueco, manda mecha, qué malas son las prisas) y hasta que no vino un paisano con una llave a accionar no sé qué y volver a dejar las puertas como estaban no salió el tren.
Pensé, "vaya, por una persona, todo el tren esperando 20 minutos, mira qué gracia", pero desde luego sé que hice lo correcto. No quiero pensar qué habría pasado si el tren arranca.
Ahora bien, meditación: "cuántas burradas hacemos sin pensar, por las puñeteras prisas".
Y conclusión: "más vale tarde enteros que puntuales accidentados"

sábado, 26 de septiembre de 2009

Nueva faceta: en bici al trabajo, primer día

Hola de nuevo.
Aunque madrugo un montón, me encanta ir en bici al trabajo, os lo recomiendo a todos, y después del trato recibido por diversos empleados de la red de cercanías de Madrid, más :-)) (jo, parece que me ha contratado Gallardón o Espe, pero nono, nada de eso)
Sé que cuando llegue el invierno igual la cosa cambia y tengo que ir en bus, pero de momento he combinado bici-tren unos cuatro días y me gusta mucho.
El primer día que llevé la bici, como ni controlo tiempos ni distancias (tengo un nuevo centro de trabajo, en una ciudad nueva, unas líneas de tren que no he usado antes, etc.), salí con CINCO HORAS de antelación (tenía sólo una reunión obligatoria a las 13:00), y fue una experiencia tan buena que no he dudado en repetir.
Mi preocupación era si me dejarían de verdad llevar la bici a esas horas en el tren (las 7:30, hora punta). Sabía que siendo una bici plegable sí se puede, pues si hay mucha gente a lo más que te pueden obligar es a plegarla del todo y listo, pero bueno, ya se sabe que a veces hay "sorpresas".
Cuando llegué a la estación, primera grata noticia: hay ascensor, ¡bien! y me cabe la bici sin plegarla ni subirla sobre una rueda, ¡bien!.
Bajo, salgo del ascensor, veo un guardia de seguridad mirando, paro (por si me echa el alto, al menos que no tenga que venir detrás) y me voy quitando casco, linterna, apagando la luz intermitente... dándole tiempo, vamos. Se acerca y al verme buscando con la mirada por dónde será, me indica los torniquetes más anchos. "Las bicis al fondo", me dice. "Bueno", pienso, "eso es que se puede llevar, ¡bieen!" Con la emoción me paso los torniquetes y viene detrás a indicarme: "no, no, por aquí, por aquí, con las bicis por aquí, PARA QUE NO SE DAÑE LA BICI". "¡Vaya!", pensé, "no sólo me dejan llevarla sino que además se mira el bien de la bici. Genial".
Algunas recomendaciones para "novatos":
1. Cuando montéis en una bici de las plegables, si estáis acostumbrados como yo a una de montaña de ruedas gruesas, no penséis que la sensación de que no va equilibrada es real. Sólo es eso, una sensación. Las ruedas son mucho más delgadas y pequeñas, la bici pesa mucho menos y la estabilidad es otra. Además, la posición del cuerpo es diferente. Yo di DOS pedaladas y me bajé a comprobar que no se había soltado nada :-))
2. Cuando tengáis que bajar por una escalera mecánica con ella, dos cosas: situaros cerca del sillín, por si hay que echarle mano y sobre todo: apretad al menos UN FRENO. Jobar, casi llegamos a la vía por separado, pensaba que no se me podía escapar, ya he llevado un carrito de niña, leñe, pero claro, el carrito tiene más ruedas, y más pequeñas y ¡menos distantes!. Aparte del peso del niño encima, claro... La verdad es que este punto de las escaleras mecánicas aún no lo domino, pero bueno... el otro día ya funcionaba el ascensor de bajada a la vía... ¡TODO UN LUJAZO!
3. Cuando circuléis por las aceras, mejor reducir la velocidad y sortear a los peatones que se encuentran "de cháchara" dando la espalda antes que hacer sonar el timbre. Se mosquean sin necesidad, te ponen mala cara y dudan hacia dónde apartarse... Mejor ni hacer ruido y cuando te vean ya has pasado. Al fin y al cabo, la acera es para ellos.
4. Las rotondas, mejor evitarlas. Uf, qué peligro...
5. Llevar un chubasquero siempre por si acaso. Tuve suerte el primer día, pero el segundo lo aprendí :-)
6. Llevar una camiseta de repuesto por si acaso, y ropa cómoda.
7. Buscad los torniquetes para sillas de ruedas o equipajes, por los otros no cabe ni plegando los pedales. Si tenéis abono transporte basta con enseñarlo a un empleado y las puertas se abren como si fueras un poli luciendo tu placa, jeje. Si no, pues lo mismo, sólo que lleva un poquillo más de tiempo.
Bueno, para el primer día no estuvo mal, sólo me rompí los pantalones en la entrepierna, pero es que eran de tela fina y estaban ya algo desgastados.
Es curioso, pero cuando salgo del trabajo y cojo la bici me encanta la sensación de que en ese momento acaba de verdad el trabajo y comienza el ocio. Cuando no voy en bici esa sensación no la tengo hasta llegar a casa y dejar las cosas.
Pues nada, a esperar el siguiente día de bici... :-))
P.D.1: se aceptan recomendaciones de expertos ;-)
P.D.2: GRACIAS, Pedrín & Co., me habéis hecho un regalo maravilloso, muacs.

sábado, 18 de octubre de 2008

Bici: 10k, moras y patos

Poder disfrutar de una pequeña ruta en bici (10 kms. en total) de camino a pintar, recorriendo caminos que normalmente hago corriendo para medirlos con el cuentakilómetros (qué bien, por fin sabré distancias más exactas por tramos) y encontrarte moras aún en esta época es una gozada.

Esta es la entrada al parque de la Candamia, que ahora se cubre con las hojas del otoño y está aún más bonito. Por aquí tenemos que organizar alguna carrera a primeros de año...


Y si además te sorprende una manada de patos salvajes de visita a los "locales", es inevitable bajarte un rato de la bici y acercarte a saludarlos.

Me acerqué sigilosamente para no molestarles demasiado, pero no estaba en sus planes saludarme ellos a mi...


Así que... ¡al agua, patos!

Son la leche. Un par de ellos decidieron echar a volar y fueron todos detrás.


Es el camino desde palos de la sed a la pista grande. Ahora que no hay barro y la tierra está compacta se va bien, aunque aún no me acostumbro del todo al terreno irregular. En bici da más miedo caer, jeje.

Y este es el inicio de la pista grande. 1098 metros de subidilla, en la que me siguen "quemando" las piernas. Ospi, el primer día, que encima me equivoqué con los piñones dije: "eh, ¿pero quién demonios me ha encendido un mechero en los cuádriceps?" Jobar, corriendo no queman así las piernas, leches.

Me quedan aún unas cuantas cuestas en la bici, está claro.

Bueno, al menos hoy, con 7.939 metros de calentamiento hasta este punto, no se me han cargado tanto las piernas. Lo malo fue al final de la cuesta, que me paro a apuntar los metros recorridos y me acuerdo de las piernas de las "muñecas de famosa" de Ana en Berlín, jajaja.

En cualquier caso, un placer retomar la bici en mañanas apacibles como la de hoy.

Como siempre, Pedrín, ni se despeina, qué insultante, jeje.

Bueno, al menos, hoy no pinchamos ¿no? :-)


domingo, 4 de mayo de 2008

Rutas para bici

Posible ruta para bici: (gracias, Hita, parece chula)